Más control, menos trámites: así se administra el combustible en empresas modernas

Descubre cómo las empresas están reemplazando anticipos, efectivo y legalizaciones manuales por trazabilidad en tiempo real, con límites definidos por rol y sin trámites para quienes están en campo.

Mientras la operación sigue en marcha, decenas de colaboradores tanquean vehículos, guardan recibos, diligencian formatos y esperan reembolsos. En la oficina, alguien revisa soportes, corrige inconsistencias y trata de cuadrar cuentas.

Todo parece parte de la rutina, pero cuando uno suma las horas invertidas, la historia cambia; Dos personas, Un mismo problema.

Pensemos en Camilo. Es técnico de mantenimiento y recorre Bogotá y la sabana atendiendo entre cinco y siete servicios al día. Cada vez que necesita combustible, paga con su propio dinero. El recibo termina en la guantera —con suerte— y el viernes dedica un rato a fotografiar todo para enviarlo al área administrativa.

No siempre sale bien. Algún comprobante se pierde, otro queda ilegible y, cuando eso pasa, el gasto suele salir de su bolsillo.

Al otro lado está Diana, quien coordina la parte administrativa de la operación. Cada quincena recibe una montaña de soportes: algunos incompletos, otros borrosos y varios con valores que no coinciden con los anticipos entregados. Revisar, devolver documentos, esperar correcciones y volver a revisarlos puede tomarle hasta dos días completos.

La realidad es sencilla: nadie está haciendo mal su trabajo. El problema está en un proceso que ya no responde a la velocidad con la que hoy operan las empresas.

Lo costoso no siempre aparece en el presupuesto

Muchas organizaciones todavía administran el combustible con efectivo, anticipos o reembolsos. Es un modelo conocido y, sí, sigue funcionando. El inconveniente aparece cuando la operación crece y ese sistema empieza a mostrar sus grietas.

1. Se pierde tiempo

Cada tanqueada pone en marcha una cadena de tareas que parece pequeña, pero termina consumiendo horas: guardar el recibo, reportarlo, validarlo, aprobarlo, registrarlo y, finalmente, procesar el reembolso. Ninguna de esas actividades representa un problema por sí sola. El desgaste aparece cuando se repiten todos los días y con decenas de colaboradores.

2. Falta visibilidad

La empresa suele enterarse de cuánto gastó cuando el periodo ya terminó. Para ese momento, detectar consumos inusuales, comparar el comportamiento entre regiones o ajustar presupuestos deja de ser una oportunidad para tomar decisiones y se convierte en un ejercicio de reconstrucción.

3. Aumenta el riesgo documental

Para efectos contables y tributarios, los soportes deben llegar completos y correctamente diligenciados. Sin embargo, cuando todo depende de conservar un recibo de papel durante varios días, aumentan las pérdidas de comprobantes, los errores en la información, los retrasos y los reprocesos administrativos.

El colaborador también paga un costo, no siempre económico; aunque muchas veces también quien pone el dinero para llenar combustible, está financiando temporalmente, una parte de la operación de la empresa. Si hablamos de unos $180.000 mensuales y el reembolso tarda dos o tres semanas, ese dinero deja de estar disponible para sus propios gastos.

Puede parecer un detalle menor. No lo es.

Cuando el reembolso se retrasa porque falta un soporte o porque un recibo quedó mal diligenciado, el problema deja de ser administrativo. Empieza a afectar la confianza.

Por eso este tema también impacta la experiencia del colaborador. No porque cargar combustible sea un beneficio laboral, sino porque elimina una preocupación que nunca debió existir.

Control sí. Complicaciones, no.

Toda empresa necesita controlar el gasto, pero hacerlo no debería significar complicarle el trabajo a quienes están en carretera.

El área financiera necesita trazabilidad, límites y reglas claras. Quien está en campo solo necesita poder abastecer el vehículo cuando corresponde, sin llamadas, autorizaciones ni procesos adicionales.

La solución no está en controlar más, sino en hacerlo mejor. Cuando las reglas quedan definidas desde el principio —por cargo, categoría o monto— el proceso fluye prácticamente solo. El control no desaparece; simplemente cambia de momento.

¿Qué cambia cuando el combustible se administra de forma digital?

Más de lo que parece.

Con un medio de pago corporativo:

  • Ya no es necesario entregar anticipos.
  • El colaborador deja de usar su propio dinero para abastecer el vehículo.
  • Cada transacción queda registrada automáticamente con fecha, establecimiento y valor.
  • La conciliación deja de ser una reconstrucción y se convierte en una simple revisión.
  • Los límites se configuran una sola vez según el perfil de cada colaborador.
  • El consumo puede consultarse prácticamente en tiempo real.

No estamos hablando de una tecnología futurista. Es, simplemente, llevar la gestión del combustible al mismo nivel de automatización que hoy ya tienen otros procesos financieros dentro de la empresa.

¿Vale la pena cambiar?

Antes de tomar una decisión, conviene responder tres preguntas:

  • ¿Cuántas horas dedica realmente el equipo administrativo a revisar legalizaciones de combustible?
  • ¿Cuántos días tarda, en promedio, un reembolso?
  • ¿Con qué frecuencia aparecen soportes incompletos o inconsistencias que obligan a repetir el proceso?

Muchas veces, esas respuestas pesan más que cualquier presentación comercial.

También vale la pena revisar si los límites actuales realmente responden a la operación. Un técnico de campo, un asesor comercial y un supervisor tienen necesidades distintas. Aplicar el mismo esquema para todos, rara vez da buenos resultados.

Y hay un último aspecto que suele marcar la diferencia: la comunicación. Si el cambio se presenta como un mecanismo de vigilancia, aparecerá resistencia. Si, por el contrario, se comunica como una herramienta para dejar de usar dinero propio y olvidarse de los recibos, la adopción suele ser mucho más rápida.

Un proceso pequeño… con un impacto mucho mayor.

La gestión del combustible rara vez ocupa un lugar en la agenda estratégica de una empresa. Parece un tema operativo, casi invisible.

Sin embargo, cuando se suman:

  • Las horas dedicadas a tareas administrativas.
  • Los tiempos de reembolso.
  • Los errores en los soportes.
  • El desgaste de quienes están en campo. 

…ese proceso aparentemente pequeño termina teniendo un costo importante.

En Peoplepass desarrollamos la Tarjeta Combustible para resolver ese punto de equilibrio: ofrecer a las empresas mayor control y trazabilidad, mientras quienes están en la calle pueden concentrarse en su trabajo, sin anticipos, sin legalizaciones manuales y sin trámites innecesarios.

Porque administrar el combustible no debería convertirse en otro problema por resolver. Debería ser, simplemente, un proceso que funciona.

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